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"LA PAZ DE CRISTO EN EL REINO DE CRISTO"

Temas de Semana Santa

Enviados por Fray Fernando Rodríguez a la lista dinámicas

 

LUNES SANTO

“SÓLO POR ESTAR CONTIGO”

Objetivos

Crear en los jóvenes la conciencia del gran valor de la presencia de Jesús en la Eucaristía en la que se quiso quedar con nosotros para unirnos a él y fortalecernos en nuestra fe.

Esquema general de la sesión

I.   Dinámica Introductoria

II. Charla “Él se quedó con nosotros”

III.       Conclusión

IV.       Oración final

 

Recursos pedagógicos

·        Desarrollo de una charla amena.

·        ? Realización de dinámicas a base de representaciones que es necesario ensayar con anterioridad.

 

Inclusión de la comunidad juvenil en la celebración comunitaria del día

·        Se recomienda que participen por lo menos en las actividades del día de alguna forma si es posible incluir la oración final en la celebración comunitaria del día o invitar a gente de la parroquia a la charla.

 

Consideraciones

·        Para realizarla es necesario contar con todos los materiales que se utilizarán durante la reunión que tiene un horizonte temporal de 2 horas.

·        Hay un momento en la dinámica que requiere ver un video. Es necesario prever el salón o lugar adecuado para que todos puedan ver y escuchar el video.

 

Materiales

·        Copias del documento de trabajo #2 que utilizaremos para la dinámica.

·        Copias del documento de trabajo #3 que utilizaremos para la oración final.

·        Hojas de Papel y Plumas.

·        Películas propuestas en la dinámica. “Zefireli, o Pasión de Cristo”

·        Música que ayude en la ambientación de los momentos de reflexión.

 

DESARROLLO DE LA SESIÓN

I.         Dinámica introductoria

 

Para la siguiente dinámica es necesario que dos de los integrantes del equipo hayan preparado la siguiente representación “muda”.

Para iniciar la representación se pasa a todos los jóvenes al lugar apropiado, donde se va a realizar la sesión y se inicia la música de fondo que acompañará la representación.

 

Instrucciones

El objetivo de nuestra representación es presentar a los jóvenes una historia de amor con la que puedan sentirse identificados. Los muchachos entrarán al lugar y no se les dará ninguna introducción simplemente se iniciará con alguna música romántica (de preferencia sin letra). Cuando los jóvenes empiecen a sentirse confundidos por la música, una pareja del equipo representará la despedida de unos novios.

 

 

Desarrollo

El muchacho saldrá cargando una maleta mientras la supuesta novia carga un suéter o chaqueta y con actitud triste. El novio representará en silencio la forma en la que se despide de ella, mientras ella expresará en silencio, que lo extrañará, y que quisiera que no se fuera. Ya para concluir la representación el joven se quitará una pulsera o cadena o algo que cargue consigo y lo entregará a la muchacha como un signo de compañía aún cuando él se va. El novio se va y la novia se queda sola apretando contra su corazón el signo que le dejo su novio mientras sonríe aliviada. La muchacha saldrá y la música se apagará dando por concluida la dinámica de representación.

A continuación el guía de la sesión vinculará la dinámica con el siguiente momento a partir de estas ideas. 

 

Conclusión

Guía: Hoy vamos a reflexionar un poco en algo muy importante para nuestra fe. El Jueves Santo que celebraremos próximamente es un día muy especial para todos nosotros que creemos en Cristo porque esa noche, la noche en que Jesús se reúne con sus discípulos para cenar por última vez con ellos, les da (y en ellos estábamos todos nosotros representados) las últimas instrucciones que eran importantes y nunca olvidarán. Pero antes de continuar vamos a analizar un poco acerca de lo que vimos al iniciar nuestra sesión. ¿Alguien me puede decir en que consistía la representación que vieron? ¿Qué iba a suceder con el novio?¿Cuál era el sentimiento de la novia?¿Qué hizo el novio para tranquilizar a su novia? (Se piden opiniones de los jóvenes). Muy bien. Aquel muchacho le deja un “SIGNO” de su presencia a su novia para que no se sintiera sola, o para que cuando lo extrañará aquello que le había regalado le recordará que a pesar de la distancia él estaba con ella. Ahora vamos a escuchar un texto que es muy real y que les pido que pongan mucha atención para que después lo podamos comentar.

 

Lector:

Del Evangelio Según San Mateo 26, 26-29

Durante la cena, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y dándolo a sus discípulos, dijo: -“Tomen y coman; esto es mi cuerpo.”

Tomó luego un cáliz y, después de dar gracias, lo dio a sus discípulos diciendo: -“Beban todos de él, porque esta es mi sangre, la sangre de la alianza, que se derrama por todos para el perdón de los pecados.”

Les digo que a partir de ahora no beberé más de este fruto de la vid hasta el día aquel en que beba con ustedes un vino nuevo en el Reino de mi Padre.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor.

II.        CHARLA: “Él se quedó con nosotros”

                                                          

Presentamos a continuación el contenido de la charla. Es necesario que el guía la  estudie y prepare antes, que haga su propia síntesis y exponga el contenido a los jóvenes de manera clara y precisa.

 

Después de haber entrado a Jerusalén y vivir los últimos días de su predicación en medio de la gente Jesús inicia lo que nosotros llamamos el “Triduo Pascual” con la celebración de la Pascua. Es bueno explicar un poco en que consistía esto. Nosotros los cristianos celebramos la Pascua y en ella recordamos la agonía, muerte y resurrección de Jesús, pero los judíos mucho antes que nosotros celebraban también la Pascua. Para ellos esta celebración representaba una acción de gracias a Dios por el paso (eso significa Pascua=paso) de la esclavitud a la libertad y el paso por el mar Rojo donde Dios los libró precisamente de la esclavitud de los Egipcios.

Jesús aquella noche con sus discípulos también recordaba eso, pero la noche no terminaría significando únicamente eso. Durante la cena Jesús da las últimas enseñanzas e instrucciones a sus discípulos, una especie de resumen de toda la enseñanza que les había impartido. Veamos cuáles son las tres grandes regalos de esa noche, que  nosotros celebramos el Jueves Santo en la Misa de la Cena del Señor:

                                                                               

 

1.  El mandamiento del amor y el lavatorio de los pies.

San Juan en su evangelio nos da testimonio de esta enseñanza de Jesús en la última cena: “Les doy una mandamiento nuevo: Ámense los unos a los otros. Cómo yo los he amado, así también ámense los unos a los otros. Por el amor que se tengan los unos a los otros reconocerán todos que son discípulos míos.” (Jn 13, 34-35). Ya alguna vez  los fariseos le habían preguntado  cuál era el mandamiento más importante y el respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente. Este es el primer mandamiento y el más importante. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. En estos dos mandamientos se basa toda la ley y los profetas (Mt 22, 36-39). Jesús abre un nuevo horizonte al amor. En tiempo de Jesús se decía: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo” (Mt 5.43), pero Jesús nos dijo: “Pero a ustedes que me están escuchando les digo: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, oren por los que los calumnian. Al que te hiera en una mejilla, ofrécele también la otra; y a quien te quite el manto, no le niegues la túnica. Da a quien te pida, y a quien te quita lo tuyo no se lo reclames. Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. Si aman a quienes los aman, ¿qué mérito tienen? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien a quien los trata bien a ustedes, ¿qué mérito tienen? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores se prestan entre ellos para recibir lo correpondiente. Ustedes aman a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio; así su recompensa será grande, y serán hijos del Altísimo. Porque él es bueno con los ingratos y malos” (Lc 6, 27-36). 

Con Jesús el amor es universal y extensamente profundo, amar como Jesús, es amar como Dios, es incluso sacrificar la propia vida por la salvación de los otros. Jesús, mismo dijo: “Nadie tiene mayor amor que aquel que da la vida por sus amigos”. Amar aunque puedan traicionarnos como lo hizo Judas, a quienes van a negarnos como lo hizo Pedro. Es un mandamiento nuevo y vigente para toda la eternidad, un mandamiento para los apóstoles y para nosotros que creemos en él.

Una forma muy concreta de vivir este amor que Jesús nos pide es el servicio. Muchas veces Jesús les había hablado a sus discípulos de la importancia del servicio, del no sentirse superiores a otros. Cuando Santiago y Juan le piden a Jesús que les dé un lugar especial en su Reino, la respuesta de Jesús fue: “El que quiera ser el primero, que sea el servidor de todos” (Mc 10, 43b) y en la noche de la Cena Pascual Jesús da ejemplo de esto. Jesús se ciñe una toalla a la cintura y se hinca frente a sus discípulos para lavarles los pies, al terminar les da una instrucción muy clara, “Entienden lo que he hecho con ustedes…Les he dado ejemplo para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes” (Jn 13, 13-14). Hay que recordar que lavar los pies era una práctica acostumbrada en Israel para los invitados a una casa, no olvidemos las condiciones climáticas y geográfica de esas tierras desérticas tan fuertes y lo agradable que sería que te refrescaras los pies cansados y quemados por el sol. Era un rito de hospitabilidad, tarea de los sirvientes de la casa.

Jesús quiso hacer este gesto para que quedara en la mente de sus apóstoles grabado el mensaje fundamental del servicio, a partir de aquel momento, los discípulos de Jesús son aquellos que se caracterizan por su capacidad de servicio, por nunca sentirse superiores a los demás. Quienes creemos en Cristo no podemos pasar en nuestra vida sin alguna vez ponernos de rodillas frente a aquellos que el mundo margina y demostrarles el gran amor que Jesús les tiene a través de nosotros.

2.  Institución de la Eucaristía

Podríamos considerarlo como el culmen de la cena Pascual y de toda la fe cristiana. De muchas maneras Dios había mostrado su compañía al pueblo escogido como una especie de alimento. Cuando los Israelitas vagan por el desierto y tienen hambre, el Señor hace llover del cielo el maná (Ex 16 4-5) para que su pueblo no tenga hambre. Jesús durante su predicación por Palestina dio de comer a la multitud en dos ocasiones (Mt 14, 13-21; Mt 15, 32-38). Jesús mismo se declara como el “Pan vivo, bajado del cielo” (Jn 6, 35), para que entendieramos que mientras peregrinamos por el camino de la vida, el alimento que verdaderamente nutre nuestra vida es la Eucaristía.  En la última cena, Jesús les dice a sus apóstoles que su hora ha llegado, que ya no volverá a compartir con ellos la mesa hasta el último día, pero en un gesto de profundo amor, nos deja nuevamente un alimento para que no desfallezcamos en la fe. Pero este alimento no es un símbolo como lo fue el maná, esta vez Jesús nos deja su propio Cuerpo, oculto en el pan y en el vino. Sólo Dios podía ejecutar ese milagro y queriendo hacerlo, lo hizo.

 

                                                               

                                                                                                                                                                         

Es necesario que entendamos muy bien esto. En la dinámica con la que empezamos nuestro día, vimos una representación donde un ser amado le deja como recuerdo a su novia un “SIGNO” de su amor, eso que le dejó no era él mismo, sino solamente un símbolo. Jesús no nos dejó solo un sígno; sino que ÉL SE QUEDÓ CON NOSOTROS, lo que comulgamos en cada misa no es un solo un sígno, sino es real y verdaderamente el divino Cuerpo de Cristo. He aquí la importancia tan grande de recibirlo en cada comunión en la misa y de estar en gracia para recibirlo.

Aquella noche Jesús se quedó en medio de nosotros para siempre.

 

 

3.  Institución del Sacerdocio

Jesús tenía que partir, su misión terminaría después de su muerte y su resurrección, pero él debía dejar a alguien que llevará a cabo todos los días el milagro del pan convertido en su cuerpo y el vino en su sangre. Esta tarea se la asignó a sus apóstoles, aquellos que habían vivido cerca de él recibirían de Jesús el poder de realizar este milagro. Es bien importante saber en que momento de la Cena Pascual Jesús manda esto (Lc 22, 19). Es precisamente aquí en el  que Jesús instituye el sacerdocio. A partir de este momento miles de hombres han sido llamados a un especial seguimiento de Jesús a semejanza de los apóstoles.

El milagro de la Eucaristía sólo podemos tenerlo a través de las manos ungidas de aquellos hombres que se han consagrado a Dios. Es importante también recordar que Dios sigue llamando a jóvenes que entreguen su vida en el sacerdocio, quizás alguno de ustedes pueda ser llamado por Dios a formar parte de este grupo de hombres separados para una labor muy especial en este mundo: hacer presente a Cristo Sacramentado, Pan de Vida, para una humanidad tan hambrienta y sedienta de Dios.

III.      Dinámica

La siguiente dinámica busca crear la conciencia de la forma en la que los que creemos en Cristo debemos servir a los hermanos no importando quien sea.

Se les entregará el documento de trabajo No. 2 que se encuentra al final del folleto.

 

Guía: Muchachos hoy conocimos muchas cosas que son importantes para nuestra fe, reconocimos que Jesús nunca nos ha dejado solos, que permanece en el Sagrario y en las misas esperando a que nosotros lo recibamos para alimentarnos y fortalecernos, sabemos que este milagro que se realiza en el pan y en el vino es por manos de hombres como nosotros que son llamados muy especialmente por Dios para hacer este milagro y que quizás algunos de los que estamos aquí podemos estar siendo llamados a Dios a hacerlo; pero también aprendimos que para Jesús lo más importante que quería que sus hermanos no olvidarán es que el amor esta sobre todas las cosas, y que es este amor el que nos lleva a hacer cosas que nunca hubiésemos pensado que podríamos hacer.

                                                                 

 

¿Quién de ustedes por ejemplo se imaginaría al dueño de la empresa más poderosa de Monterrey lavándoles los pies de rodillas frente a ustedes? Es casi imposible verdad; bueno imagínense ustedes a Dios mismo de rodillas frente a doce hombres que no eran más que pescadores mientras él les lavaba los pies. Jesús aquella noche y ya desde antes cuando predicaba en medio de las multitudes nos había advertido que quien hiciera algo bueno por aquellos que todos desprecian a él se lo hacían. Muchachos Dios esta vivo y presente en todos los hombres pero muy especialmente vive en aquellos que sufren justa o injustamente.

Lo que vamos a hacer a continuación es un examen de conciencia y también de recuerdo. Los invito a que en la hoja que les van a repartir se detengan de pensar como siempre lo hacen, y que piensen como Dios piensa. Cuando nosotros empezamos a pensar como Dios piensa, terminamos amando como Dios ama.

Guía: Vamos a hacer una actividad: Les pido que saquen su documento número 2. En él haremos un recuento de las personas que a nosotros no nos agradan en lo más mínimo y a las que nunca les haríamos un favor y lo escribiremos en el recuadro 1 con una clave que identifique quién es, (esto para no decir nombres), posteriormente escribirán en el recuadro 2 el motivo por el que nunca se acercarían a esta persona, mientras que en el recuadro 3 escribirán porque razón creen ustedes que Jesús ama y busca a esa persona; por último en el recuadro 4 vas a escribir un compromiso, algo que puedas empezar a hacer a favor de esa persona; a lo mejor no vas a ir a lavarle los pies (o quizás sea necesario que sí) pero sí podrás al menos comprometerte a hacer una oración por él o ella. Solo ten cuidado, no vayas a poner el mismo compromiso en todas las personas; siempre es distinto lo que podemos hacer con unos y con otros.

Conclusión

Guía: Como puedes darte cuenta, aquella noche Jesús nos dejó dos actitudes muy concretas en la que los cristianos manifestamos a Cristo vivo y presente entre nosotros: el mandamiento del amor y servicio a los hermanos con espíritu de humildad. Además nos deja dos presencias vivas: El ejercicio del Sacerdocio en aquellos hombres que han decidido con valentía consagrase a Él, y milagro divino de la Presencia Eucarística. Esto sucedió durante lo que llamamos la “CENA DEL SEÑOR” y esto es lo que precisamente vamos a celebrar este próximo jueves. Ojala que ese día durante la celebración no olvidemos lo que hoy hemos reflexionado.

Pero saben, falta algo. Aquella noche después de la Última Cena dio inicio el acto de amor más grande que el mundo entero haya conocido. Jesús después de estar con sus discípulos, se lleva a unos cuantos de ellos a un lugar apartado para hacer oración y entonces después de orar por todos los suyos, en ellos incluidos tú y yo, Judas llegó con un grupo de hombres y después de darle un beso en la mejilla lo entregó a aquellos. Esa noche, una noche triste, Jesús vivió un juicio injusto, aquella noche Jesús estuvo en prisión. Por eso el jueves  acompañaremos a Jesús en la vigilia de oración.

En este momento si es posible se les puede proyectar la escena del huerto de los olivos en que Jesús ora a su Padre Dios.  Se sugieren las escenas de  la película “Jesús de Nazareth” de Franco Zefireli o la “Pasión de Cristo”.

Si no es posible se pasa al sigiuente momento.

 

IV.       Oración final

Se les entregará el documento de trabajo No. 3 que se encuentra al final del folleto. Se sugiere poner música de fondo adecuada que acompañe este momento.

 

Presidente: Ahora vamos a meditar personalmente el texto de la oración de Jesús en el Huerto de los Olivos.

 

 

Lector:

Del Evangelio según san Lucas 22, 39-46

“Después salió y fue, como de costumbre, al monte de los Olivos. Sus discípulos lo siguieron. Al llegar ahí, les dijo: Oren para que puedan hacer frente a la prueba. Se alejó de ellos como a la distancia de un tiro de piedra, se arrodilló y suplicaba así: Padre, si quieres aleja de mí este cáliz de amargura; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Entonces se le apareció un ángel del cielo, que lo estuvo confortando. Lleno de angustia, oraba más intensamente, y comenzó a sudar como gotas de sangre que corrían hasta el suelo.

Después de orar, se levantó y fue adonde estaban sus discípulos. Los encontró dormidos, pues estaban rendidos por la tristeza. Entonces les dijo: ¿Cómo es que están durmiento? Levántense y oren, para que puedan hacer frente a la prueba”.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor.

 

 

 

Presidente: Ahora te invito a que medites en silencio,  para esto ayúdate de la siguiente reflexión.

Se deja el tiempo que se juzgue necesario para la reflexión personal de los jóvenes.

 

“La oración de Jesús en el huerto de los Olivos guarda cierto paralelo con la que hizo en el desierto antes de iniciar su ministerio. En ambas Jesús expresa la angustia y fragilidad humana y enfrenta las tentaciones. En eta ocasión Jesús se prepara para su muerte y después de una intensa oración es capaz de aceptar la voluntad de su Padre (Lc 22,39-46), con una aceptación obediente y una fortaleza interna que no aminora su dolor, como lo indica el sudor de sangre.

Lee varias veces el pasaje y déjate impactar por la oración de Jesús. Observa la soledad en que se encuentra y el consuelo que recibe de un ángel. También nota el desfallecimiento de sus discípulos y la motivación que hace Jesús para que se preparen a la prueba que viene con la oración.

Ahora piensa en tu vida, en lo que te causa más dolor y angustia, y entrégaselo a Dios con las mismas palabras que lo hizo Jesús: “Padre, si quieres aleja de mi este cáliz de amargura; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.  Dame tu fuerza, que eso me basta.”

Después de este momento de reflexión personal de los jóvenes se les invita a terminar con la siguiente oración.

 

 

Presidente: Terminemos juntos con la siguiente oración.

Todos: Señor Jesús, tú te quedaste con nosotros solo porque nos amabas, y sigues esperando el amor y la fidelidad de muchos de nosotros. Esta noche te queremos pedir que nos bendigas con tu sabiduría para que nuestra voluntad se fortalezca para poder hacer tu voluntad. Señor queremos amarte, queremos amarte sobre todas las personas y las cosas, para que entonces podamos amar a ellos como verdaderamente deben de amarse: con el amor que proviene de ti. Ahora te pedimos que aceptes en tus manos la oración que tú nos enseñaste y que la lleves al Padre para que Él escuche nuestra oración.  Padre Nuestro. Gloria. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


 

MARTES SANTO

¿POR QUIÉN MURIÓ CRISTO?

 

Objetivo:

Que el joven reflexione acerca de los motivos que llevaron a Jesús a la cruz, además que experimente que ese hecho es un signo del gran amor que Dios le ha tenido.

Esquema general de la sesión

I.   Oración inicial.

II. Representación: “El juicio sobre Jesús, hoy.”

III.       Proyección de la película “La Pasión de Cristo”

IV.       Charla: ¿Por quién murió Cristo?

V. Dinámica y oración final: “Contemplando la cruz del Señor.”

 

Recursos pedagógicos

·        Interiorización de los testimonios de quienes estuvieron involucrados, históricamente, en la muerte de Jesús.

·        Reflexión acerca de los culpables de la muerte de Cristo, y una adecuada auto-observación de su vida.

·        Contemplación de la cruz del Señor y un libre compromiso de cambio en su vida.

 

 

 

 

Inclusión de la comunidad juvenil en la celebración comunitaria del día

Se sugiere la participación de los jóvenes en las siguientes actividades:

·        No hay muchas actividades de celebración comunitaria este día por lo que cualquier forma de contacto es buena.

 

Consideraciones

·        Esta sesión requiere que los encargados del equipo coordinador preparen con mucho tiempo la escenificación del juicio de Jesús.

·        Para realizarla es necesario contar con los siguientes materiales que se utilizarán durante la reunión que tiene un horizonte temporal de 2 horas.

·        Hay un momento en la dinámica que requiere ver un video. Es necesario prever el salón o lugar adecuado para que todos puedan ver y escuchar el video.

·        Para la oración final es recomendable adaptar un lugar para la adoración a la cruz.

 

Materiales

·        Copias del documento de trabajo #4 que utilizaremos para la oración inicial.

·        Película propuesta en la dinámica. “Pasión de Cristo”

·        Copias del documento de trabajo #5 que utilizaremos para la dinámica si no se tiene la película.

·        Hojas de Papel y Plumas.

·        Crucifijo grande y velas para la oración final.

·        Música que ayude en la ambientación de los momentos de reflexión.

 

 

 

 

 

 

                                                                 

DESARROLLO DE LA SESIÓN

I.   Oración inicial.

 

Para comenzar la sesión, se propone esta sencilla oración.

Para ello es necesario entregar la oración a los  jóvenes  que viene en el  Documento de trabajo No. 4 que se encuentra en la parte final del folleto.

 

El que dirige la sesión invita a hacer la oración juntos.

 

Todos: Padre Bueno, que nos reúnes en esta noche

en la que nos invitas a prepararnos

para vivir estos días santos,

te pedimos que, ahora que meditaremos

en el misterio de la muerte de Jesús

podamos reconocer en Él,

la luz de nuestra salvación

y el perdón infinito que Tú nos tienes.

Por tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

        

 

 

 

II. Representación: El juicio sobre Jesús, hoy. 

 

Objetivo de esta dinámica: Procurar un momento de reflexión en donde, gracias a la representación de un juicio, los jóvenes puedan meditar en la muerte de Jesús.

Preparativos del juicio.

Terminada la oración inicial, inmediatamente sigue este momento que es una representación actuada en la que se involucra a los asistentes a la sesión. Se trata de representar un juicio actual, con un juez, un abogado, miembros del jurado y testigos que acudirán a declarar. Para cada uno de los participantes exponemos unas breves indicaciones:

·        El juez: Deberá ser un miembro del equipo organizador de la Semana Santa Juvenil, debidamente caracterizado para este personaje.

·        El abogado: También deberá ser un miembro del equipo organizador, vestido formalmente para la ocasión.

·        Los testigos: Deberán ser tres en total, y deberán ser del equipo organizador. Uno de ellos será un soldado romano, otro un sacerdote judío (vestido como en los tiempos de Jesús) y otro será Pilato.

·        Los miembros del jurado: Deberán ser participantes de la sesión, invitados a participar en ese preciso momento. Al menos deberán ser seis sin rebasar los diez.

 

Cuídese además de arreglar el lugar lo suficiente como para asemejar una sala del juzgado. Acomódese al juez en el centro en una mesa, sillas en un lado para los miembros del Jurado,  una silla para el testigo y una silla para Jesús.

Aunque algunos miembros asistentes serán invitados a participar en la representación, el resto de los participantes y quienes son del equipo organizador, deben lograr mantener el carácter de un juicio, aún y cuando todo sea una actuación. Es decir, el juez pida silencio en la sala cuando así se necesite, los testigos y el abogado emociónense con los argumentos, etc.

 

 

 

 

¿Cómo iniciar el juicio?

Para comenzar el juicio, sin dar explicaciones, salgan a escena el Juez y el abogado. Salude el abogado al juez y a los asistentes de la sesión, y explíqueles qué juicio se va a llevar a cabo. Aquí deberá explicar que están buscando al responsable de la muerte de Jesús de Nazareth, hijo de José y de María. Galileo, que fue acusado de quebrantar el orden del pueblo y la ley, blasfemar contra Dios y proclamarse a sí mismo Hijo de Dios. Luego, debe invitar a los asistentes que voluntariamente se ofrezcan para fungir como miembros del Jurado. Debe invitar a que así lo hagan, y si observa que el público, extrañado por el tipo de actividad que está comenzando, se resiste a participar, motívelos e insista hasta que se complete el número necesario, señalándolos directamente si así amerita la situación.

Después de que han tomado su lugar, les explica que ellos deberán escuchar atentamente y tratar de ser objetivos en ese caso. Cuando les ha explicado brevemente, el Juez pide silencio en la sala, enuncia el caso a tratar (responsable de la muerte de Jesús de Nazareth) y declara comenzado el juicio.

Dinámica del juicio.

Para comenzar, el abogado pide al Juez que sea llamado a declarar el primer testigo. Uno a uno irán pasando los testigos. Para estos momentos, el abogado deberá ir siguiendo más o menos el guión que aparece aquí. Lo más importante es que el testigo diga los párrafos que le corresponden.

Es importante que durante el juicio, el abogado cuide dos aspectos. El primero de ellos es que debe mirar y dirigirse con frecuencia al grupo del jurado. Aunque ellos no darán ningún veredicto, han sido llamados a participar dentro de este juicio. En segundo lugar, el abogado debe también procurar involucrar a los asistentes a la sesión que en este caso fungen como público. Aunque en un juicio real no sucede así, en este caso sí. Por lo tanto, el abogado debe cuidar que se involucren a todos los participantes de la sesión, porque aunque es una actuación, debe mover a la reflexión.

Cuando ya todos están en sus lugares, comienza formalmente el juicio. A continuación presentamos el orden de cómo se ha de llevar esta dinámica.

El sacerdote judío.

ABOGADO:             Pido que pase a declarar el sacerdote judío.

(El sacerdote judío sale a escena. Se acerca y se sienta en el lugar indicado para los testigos. Cuando ha llegado al lugar, el abogado continúa diciendo.)

ABOGADO:             Díganos, ¿conoció usted a  Jesús de Nazareth?

SACERDOTE:        Sí, lo conocí.

ABOGADO:             Cuéntenos cómo lo conoció.

SACERDOTE: Fue una pascua, llegó a la ciudad de Jerusalén junto con un grupo grande de gente que lo seguía. Hablaba en el templo y por las calles y siempre, donde fuera, se le reunía más y más gente para escucharlo. Una de esas veces me acerqué para ver de qué se trataba.

ABOGADO:             Y díganos, ¿dé que cosas hablaba él?

SACERDOTE: Pues casi siempre hablaba de cosas tradicionales: del perdón, del amor, del servicio, de la justicia.

ABOGADO:             ¿Cosas nuevas para usted?

SACERDOTE:        Por supuesto que no. Nosotros, en el templo, sabemos todas esas cosas.

ABOGADO:             Tengo aquí unas palabras textuales de alguien que lo escuchó decir algo así.

                                   ‘El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado’.

                                   ‘No hay nada fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle. Lo que verdaderamente le contamina es lo que sale del hombre’. 

                                   ¿Le resultan conocidas estas palabras?

SACERDOTE:        Sí, yo escuché decir eso Jesús de Nazareth.

ABOGADO:             ¿Y qué piensa  de todo esto?

SACERDOTE: Creo que son puras mentiras, blasfemias, y un poco de locura. Casi siempre lo escuchaba cuando hablaba en el templo. De pronto comenzó a decir cosas extrañas: decía que los pobres y los enfermos eran valiosos, cosa que no es verdad porque ellos cumplen un castigo; decía que la ley debía llevarnos a la vida y no a la muerte, pero él se equivocaba porque la ley Dios mismo nos la dio para ser cumplida al pie de la letra sin cambiarle ni un solo punto; decía también que pronto llegaría un tiempo en que los ciegos verían y los cojos andarían, y ahí me di cuenta que estaba completamente loco.

ABOGADO:             Jesús de Nazareth dijo que era Hijo de Dios. ¿Usted qué dice?

SACERDOTE: (Riéndose) Eso es algo ridículo. (Con más seriedad) Además, es una terrible blasfemia. ¿Cómo él, siendo hombre, puede ser hijo de Dios? Esto es una locura.

ABOGADO:             ¿Qué opina de Jesús de Nazareth?

SACERDOTE: ¿Qué opino de Jesús de Nazareth? … (silencio) Jesús de Nazareth violó la ley. Jesús de Nazareth tuvo que morir así.

ABOGADO:             ¿Entonces usted tuvo que ver algo con la muerte de Jesús de Nazareth?

SACERDOTE: ¿Me llama asesino?

ABOGADO:             No, solamente pregunto, ¿tuvo que ver algo con la muerte de Jesús de Nazareth?

SACERDOTE: (Con enojo) Ni yo, ni ninguno de los sacerdotes del templo, ni los fariseos ni escribas, levantamos en ningún momento la mano para descargar el látigo sobre ese hombre ni el martillo sobre los clavos. Fueron los soldados que por orden del Procurador le dieron muerte. Eso debe quedar claro.

ABOGADO:             Dígame, ¿usted consintió la muerte de ese hombre?

SACERDOTE: Ese hombre tenía que morir, alteraba el orden, traía a la gente confundida, pero sobre todo pisoteó la ley con sus ideas novedosas, hacía que el pueblo se pusiera en nuestra contra. Lo más importante, ofendió a Dios con sus acciones.

ABOGADO:             ¿Y por eso mereció la muerte?

SACERDOTE:        Sí, por eso.

ABOGADO:             Gracias. Eso es todo. Puede retirarse.

(El sacerdote se levanta y se retira. El abogado prosigue).

 

El soldado romano.

ABOGADO:             Ahora, señor Juez, quiero llamar a declarar al soldado romano.

(El soldado pasa y se sienta en el lugar indicado. Luego el abogado prosigue.)

ABOGADO:             ¿A qué se dedica usted?

SOLDADO:              Soy guardia de segundo rango en la cuadrilla de Jerusalén.

ABOGADO:             ¿Desde cuándo fue asignado a Jerusalén?

SOLDADO:              Desde hace casi dos años.

ABOGADO:             Dígame, ¿conoció usted a Jesús de Nazareth?

SOLDADO:              A Jesús de Nazareth sólo lo vi un par de veces. Escuché hablar de él por los comentarios que hizo la gente.

ABOGADO:             ¿Y qué es lo que escuchó?

SOLDADO:              Dicen que andaba de aquí para allá predicando nuevas doctrinas que traían al pueblo vuelto loco. Otros decían que hasta curaba enfermos, como ciegos, paralíticos y leprosos. Unos de mis compañeros comentaban que el pariente de uno de nuestros capitanes fue curado por ese hombre. Pero yo no vi nada.

ABOGADO:             ¿Y qué piensa de todo esto?

SOLDADO:              Ja (ríe), son cosas de gentuza, como los judíos.

ABOGADO:             ¿A qué se refiere con eso?

SOLDADO:              (Con fastidio) A que así son los judíos, al igual que otros tantos pobres de las provincias romanas. Mire, el imperio romano es inmensamente grande, súbase al monte más alto y su mirada no alcanzará a ver dónde termina. Hay muchas provincias que no desean estar bajo el mando romano, y eso que les dejamos muchas libertades y no los esclavizamos. Aquí en Judea pasa lo mismo, por eso salen con este tipo de cuentos.

ABOGADO:             ¿Entonces cree que son cosas de pobres?

SOLDADO:              No solo de pobres, sino de revoltosos también. Ya me sé ese cuento: crean situaciones aparentemente extraordinarias, y aprovechan la confusión  mientras se organizan para provocar un levantamiento civil.

ABOGADO:             ¿Cree que Jesús de Nazareth fue responsable de esto?

SOLDADO:              Según dicen, ese Jesús de Nazareth anduvo provocando al pueblo y causando disturbios. No debíamos perder el control sobre la población. El gobernador fue muy claro: debemos actuar ante cualquier disturbio que atente contra la paz en la región.

ABOGADO:             No contestó a mi pregunta. ¿Cree que Jesús de Nazareth fue responsable de esto?

SOLDADO:              Oiga amigo, ya le dije que no conocí a ese Jesús de Nazareth que usted dice. Yo solo cumplo órdenes. Si mis superiores me indican algo, yo debo actuar.

ABOGADO:             ¿Hasta dónde sería capaz de actuar contra algún delincuente?

SOLDADO:              Hasta donde me indiquen mis superiores.

ABOGADO:             ¿Incluso hasta la muerte?

SOLDADO:              Sí, hasta la muerte.

ABOGADO:             Bien, no tengo más preguntas. Puede retirarse.

(El soldado se retira. En cuanto lo hace, el abogado prosigue).

 

Poncio Pilato.

ABOGADO:             Por último, señor Juez, solicito que pase a declarar Poncio Pilato.

(Pasa Poncio Pilato y se sienta en el lugar indicado. Luego el abogado prosigue.)

ABOGADO:             Su nombre por favor.

PILATO:                   Poncio Pilato, procurador de Judea.

ABOGADO:             Díganos que funciones le competen a su cargo.

PILATO:                   Me ocupo de gobernar la provincia de Judea. El emperador me envía para hacer cumplir en Judea las obligaciones que le competen como provincia romana. Dirijo la recaudación de impuestos y el sistema judicial, que cuida del orden y la justicia en esta región. Por lo demás, los judíos siguen con su vida y organización normal.

ABOGADO:             ¿Conoció a Jesús de Nazareth?

PILATO:                   Escuché hablar de él, pues llegaban noticias de sus andanzas y de sus predicaciones. Lo conocí luego personalmente cuando lo llevaron los judíos para que lo juzgara.

ABOGADO:             ¿Qué noticias le llegaron de ese hombre?

PILATO:                   Decían que predicaba cosas sobre Dios, sobre cómo llevarse mejor unos a otros. Además decían que tenía ciertos poderes porque obraba milagros como curaciones y otras cosas.

ABOGADO:             ¿Cómo es que inició el juicio contra Jesús de Nazareth?

PILATO:                   Los problemas se habían estado gestando. Esa Pascua noté cierta inquietud en el pueblo. Tenía la grave encomienda de apagar cualquier disturbio que pudiera suscitarse en esta región, pues el emperador conocía bien que los judíos eran revoltosos. Una noche, los judíos encabezados por los sacerdotes y fariseos lo llevaron ante mí para juzgarlo. Lo acusaban de asuntos religiosos y de violar la ley del templo. Querían darle muerte por eso.

ABOGADO:             ¿Violar unas leyes religiosas eran motivo para darle muerte a alguien?

PILATO:                   No. Y eso les dije a los judíos, que debían juzgarlo de acuerdo a sus propias leyes. Pero ellos argumentaron que para darle muerte ameritaba  un juicio civil. Por eso, dijeron además que Jesús de Nazareth predicaba en contra del emperador  y del imperio, causando agitación y desorden.

ABOGADO:             ¿Y entonces sí que lo hallaron culpable?

PILATO:                   Las cuestiones de orden sí me competen a mí. Los asuntos religiosos no.

ABOGADO:             ¿Un agitador merece la muerte?

PILATO:                   El pueblo judío pedía su muerte.

ABOGADO:             Entonces usted hace lo que el pueblo pide. ¿No hay que aplicar la ley antes que cumplir lo que el pueblo pida? ¿Siempre que pidan muerte usted la dará?

PILATO:                   (Enojado) ¡Usted no entiende! Debo guardar el orden y ese hombre estaba alterándolo.

ABOGADO:             ¿Considera que Jesús de Nazareth era un delincuente?

PILATO:                   A veces tiene que morir un justo para salvar los intereses de una nación.

ABOGADO:             Entonces, usted, decidió matarlo para salvaguardar los intereses de la nación.

PILATO:                   (Enojado) No, yo no lo maté, es más me lave las manos para indicar que no era responsable de esa muerte, pues eran los judíos quien pedían su muerte.

ABOGADO:             Pero al fin de cuentas usted autorizó su muerte.

PILATO.                   No entiende, yo no soy responsable, detrás de esa muerte están los judíos.

ABOGADO:             No tengo más preguntas, señor Juez.  Eso es todo. Puede retirarse.

(Una vez que se retiró Pilato, el abogado prosigue, para concluir la representación).

 

Conclusión.

ABOGADO: (Dirigiéndose al Jurado) Honorable Jurado, estos fueron los testimonios del juicio de la muerte de Jesús de Nazareth. La pregunta es ¿quién fue el culpable de la muerte de Jesús? O ¿Por quién murió ese hombre? El sacerdote dijo que ellos sólo presentaron los hechos ante el Procurador  y los autores fueron los soldados. El soldado cumplió órdenes y el Procurador alega presión de parte de los judíos.

(Dirigiéndose al resto del grupo reunido, el público) ¿Ustedes quién dicen que fue el culpable de la muerte de Jesús? ¿Los judíos, los soldados o el Procurador?

Para la continuación se presentan dos opciones, a) la primera consiste en presentar escenas de la película “La pasión de Cristo”, b) la segunda opción, es leer el pasaje del evangelio sobre la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.

 

Opción A:

Si usted, señor Juez, me lo permite, quiero presentar un video sobre los hechos. Busquemos en los rostros de los que ahí aparecen los gestos del culpable, del que o de los que de alguna manera tuvieron que ver con su muerte. Pongamos atención. 

En cuanto termina el abogado de decir estas últimas líneas, se prosigue con la proyección de las escenas de la película. Conviene unir así, casi naturalmente, el siguiente momento que consiste en presentar el video, al menos una parte, de la película.

Es conveniente proyectar la película de La Pasión de Cristo, en los capítulos que tratan del momento después de la aprehensión y juicio de Jesús hasta su muerte. Esta sección de la película es bastante larga, así es que quizá se prefiera proyectar únicamente lo referente a la crucifixión. Selecciónense las escenas según el tiempo del que se dispone. En todo caso, cuídese el tiempo de la sesión, no vaya a